Tras probar el Tiramisú de la madre de Bruno, todopoderoso donde los haya; tras haber determinado que, en el primer lugar de la lista de sabores, se encuentra el Tiramisú del no menos todopoderoso "El Caballo Rojo", restaurante cordobés situado junto a la Mezquita; tras una ardua búsqueda en la que nuestros paladares han gozado con recorridos gastronómicos de lo más variopintos, llegamos a la cuna del Tiramisú: ROMA.El futuro se siembra en el presente,de tal modo que nuestros actos actuales y pasados condicionan nuestro yo.
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16.11.09
En busca del Tiramisú perfecto
Tras probar el Tiramisú de la madre de Bruno, todopoderoso donde los haya; tras haber determinado que, en el primer lugar de la lista de sabores, se encuentra el Tiramisú del no menos todopoderoso "El Caballo Rojo", restaurante cordobés situado junto a la Mezquita; tras una ardua búsqueda en la que nuestros paladares han gozado con recorridos gastronómicos de lo más variopintos, llegamos a la cuna del Tiramisú: ROMA.11.9.09
Top Ten: Alojamientos y Escapadas
Últimamente, estamos haciendo bastantes escapaditas a distintos lugares de España. Así, es normal que, dentro de mi cabeza, hayan tomado forma diferentes lugares y sus correspondientes alojamientos que merece la pena ser repetidos en un futuro no muy lejano.
Procedamos con la lista:
1) El número 1 de mi lista, actualmente, se encuentra compartido por dos pesos muy pesados, resultándome imposible diferenciar entre uno y otro, pues ambos tienen cosas diferentes que a mí por lo menos se me antojan únicas y repetibles.
Por un lado, destaca el recientemente descubierto "La Santa Cruz Resort", en Almuñécar, un complejo residencial de apartamentos cuyo principal atractivo es su SPA.
Y, empatado con el mismo, el hotel rural "Casa Baños de la Villa", cuyos atractivos, aparte de lo acogedor de las habitaciones (en su mayoría, temáticas) es un circuito de baños árabes y un servicio (de atención sensacional), que intenta, en base a los gustos de sus clientes, hacer que cada experiencia sea única.
2) Parador de Vilalba (Galicia): Quizás, uno de los sitios en los que más cómoda me he sentido. El personal, amabilísimo; las habitaciones, cómodas y exquisitamente amuebladas; la comida, sobresaliente. Aunque su mayor baza es la presencia del Torreón de los Andrade, donde se encuentran las tres suites.

3) Monasterio de Piedra: Ya comentado anteriormente.
4) Residencial Riviera: Situado en la ciudad de Évora, en Portugal, cerca de la frontera.Sin duda, su plato fuerte (y nunca mejor dicho), son los fantásticos desayunos servidos por un personal atento y amable. Su situación, inmejorable: en el mismo centro de la ciudad, y a escasos metros de la Catedral y el Templo de Diana.


5) Parador de Guadalupe: Se enclava en un antiguo hospital (conocido como "San Juan Bautista"). Las habitaciones, pequeñas y acogedoras, tienen vistas al Monasterio de Guadalupe. Merece la pena alojarse al menos un par de días en este entorno privilegiado, no sólo por la grandiosidad del Monasterio, sino por el pueblo de Guadalupe (pequeño, acogedor y precioso).

6) Parador de León: Categoría 5 estrellas Gran Lujo. Sólo por el simple hecho de estar enclavado en la ciudad de León, en un punto muy importante del Camino de Santiago, se merece ser incluido en esta lista. Recomendable, por estar situado a escasos metros del centro de la ciudad.

7) Hotel Maimónides (Córdoba): Justo al lado de la Mezquita, a unos pocos pasos del Caballo Rojo (eso ya lo dice todo). Las habitaciones, muy coloridas y confortables, ofrecen unas inmejorables vistas de la ciudad de Córdoba. Es increíble contemplar la Mezquita iluminada, en mitad de la noche, como un punto de luz en medio de toda oscuridad.

9) Parador de Cazorla: En medio del Parque Natural Sierra de Cazorla, junto al nacimiento del Río Guadalquivir, encontramos este pequeño y acogedor hotel de montaña. Es sorprendete contemplar como las cabras montesas y la fauna autóctona del lugar (jabalíes incluidos), bajan hasta casi la habitación, buscando comida o mimos (llegué a tocar una cabra!!). Recomendación: Dra un paseo a caballo, a primera hora de la mañana. Es precioso contemplar a los animales, en pleno Parque Natural, campando a sus anchas por allí.

10) Hotel Holiday Inn Vienna City: Ya hablamos de él anteriormente, cuando volvimos de Vienna.
Y hasta aquí llega mi Top Ten; lista que podría sufrir importantes cambios en las próximas semanas, dependiendo de la calidad del Hotel de Santiago de Compostela que hemos elegido como centro de operaciones, una vez estemos allí. Aunque creo que el lugar elegido (Hotel As Artes), no nos decepcionará.
Seguiremos informando...
10.9.09
Si...
Si buscas un lugar tranquilo...

Si lo que quieres es Sol, Playa y Montaña...


Si te quieres poner las botas comiendo en un sitio donde la relación calidad precio es sublime...

Si quieres relajarte...
Si quieres disfrutar de la vida como un puto rey...


Si quieres un lugar donde consigas todo esto y más por la mejor relación calidad precio...


Si quieres un lugar donde consigas todo esto y más por la mejor relación calidad precio...

... Vente la próxima vez a un viaje de los míos!!!!! XDDDDD
La Santa Cruz Resort, Apartamentos & SPA (Almuñécar, Granada)
Número 1 de mi Top Ten, empatado con "Casa Baños de la Villa"
(Priego de Córdoba)
Número 1 de mi Top Ten, empatado con "Casa Baños de la Villa"
(Priego de Córdoba)
16.3.09
Día 2: Schönbrunn, muebles y música
Nuestro tercer día en Viena (aunque habría que considerarlo más bien como el segundo) amaneció nublado, como venía siendo frecuente desde que llegamos; nuevamente, el despertador sonó a las siete de la mañana. Y es que, no había más remedio que despertarse temprano, pues los puntos de visita y los planes a realizar eran demasiados.

El metro nos dejó en una estación que recordaba a tiempos pasados (cabe señalar que en Viena los metros no avanzan únicamente bajo el suelo, sino que tienen igualmente tramos sobre la superficie, de ahí, tal vez, su encanto). En el caso de esta estación, nos encontramos con baldosas y adoquines hábilmente combinadas con columnas de color negro y farolas redondas. En la pared, un letrero de mármol: "Schönbrunn".
Había oído hablar del Palacio de Verano de los Habsburgo, pero al presenciarlo, mi sorpresa aumentó, pues todo aquello era magnificencia y... grandiosidad. Porque era grande... Grande... Enorme... Desproporcionado... Con deciros que en el terreno de Schönbrunn no sólo se encontraba la residencia de verano, sino un ENORME parque, un ENORME jardín, un ENORME invernadero y un ENORME zoológico, el más antiguo del mundo (una pena que no pudiéramos entrar, porque el tiempo jugaba en nuestra contra).
En esta ocasión, el Sissí Ticket nos sirvió para ahorrarnos una cola monumental que hubiera podido dejarnos relegados al más absoluto de los olvidos durante más de una hora (sí, daba para tanto, por los grupos de "japos").
Al entrar, no hacíamos más que asombrarnos: cada habitación, cada estancia, era más bonita que la anterior; cada detalle, único (tal es el caso de la habitación hecha casi íntegramente con porcelana china). Y es que en el Palacio, imperaba el gusto de sus morad
Tras la visita a las dependencias palaciegas, pasamos a los jardines, donde el agua era la absoluta protagonista. Como era invierno, no había flores, pero los árboles se alzaban majestuosos, meciéndose suavemente con la helada brisa que se colaba a través de las escasas rendijas que nuestros abrigos mostraban. Un frío horrible, cortante, que hacía que tuviésemos que o
Tras la visita a Schönbrunn, decidimos dirigirnos al Museo del Mueble, situado en el centro de Viena. El mayor atractivo de esta visita (que nos brindaba, nuevamente, el Sissí Ticket [nunca una compra me supo tan bien!!]), no era otra cosa que la exposición permanente del mobiliario que se utilizó en la trilogía de películas sobre la emperatriz Isabel de Baviera. Cheto no hacía más que alucinar ante las muestras
frikazas de "teatralización" de las películas por parte de la menda(y es que se mostraban fragmentos de la trilogía en el propio museo, para comparar los muebles expuestos con las escenas donde se utilizaron). Aunque os lo advierto: peor es en el caso de "Lo que el viento se llevó", que puedo escenificar TODA LA PELÍCULA!!!Al salir, procedimos a comer (a las 13:00hs!!!!) en un italiano que estaba cerca del Museo.
¿Digerimos la comida? ERROR!!!! ¿Siesta? Eso es sólo una costumbre española... Así que nosotros, ni cortos ni perezosos, nos fuímos a ver la Catedral de San Stephan, situada en el centro neurálgico de Viena (Stephanplatz).
Por fuera, impresionaba, pero el interior era algo que recordaba a las construcciones neogóticas situadas en Castilla León (especialmente, era notorio su parecido con la catedral burgalesa, y no sólo por las preciosas vidrieras situadas en el altar mayor). La torre se erguía orgullosa, tratando de rozar un cielo grisáceo que amenazaba nieve a cada momento. Los muros enmohecidos, daban un aspecto casi tétrico a una construcción en la que la luz brillaba por su ausencia. En el interior, frío, oscuridad; era imposible permanecer allí con los guantes o el gorro fuera de su sitio; y dentro de la Iglesia, una tienda (eso parece ser típico por el norte de Europa :P).


Después, nos encaminamos a la Cripta Imperial del Convento de los Capuchinos, donde generaciones de Emperadores, desde 1625 hasta los primeros años del siglo XX, habían encontrado su última morada, su descanso eterno. Y volvimos a encontrarnos desde la fastuosidad (y lo hortera) del sepulcro de María Teresa y su consorte, hasta la austeridad de Francisco José I, flanqueado por su esposa Sissí (asesinada) y su hijo Rudolf (las fuentes oficiales dicen que se suicidó junto a su amante María Vetsera, pero algunos apuntan aun posible asesinato por motivos políticos). Como dato curioso, cabe señalar la presencia de la infanta Maragarita Teresa, hija de Felipe IV (la niña de las Meninas, vaya), cuyo sepulcro, austero, sin apenas identificación, también se encontraba allí (tirado, porque la mayor parte de ellos estaban tirados en plan "almacén").


NOTA: Como apunte adicional, cabe señalar la presencia de una nueva excursión de japoneses que rompieron con el silencio que se pedía (era una cripta, al fin y al cabo); y, cómo no, lo "puerco" que fue uno de ellos al dejar que sus posaderas dejasen escaparse una ventosidad que me hizo revolver las tripas. Asqueroso, el tío puerco... ¬_¬UUU
Pero, ¿qué sería una visita a Viena sin degustar las Sachertortes? Para el que no lo sepa, se trata de una tarta de chocolate, con crema de albaricoque por dentro (aunque el chocolate es el principal ingrediente). ¡Había que comerlo con los ojos en blanco! (Y mi cara lo dice todo, como si no hubiera comido en mi puñetera vida!)
¿Y que sería una
Por la noche, recital y ópera... De lujo, vamos.
P.D.: Hasta aquí llego con el Viaje a Viena. Y aún queda un día más en el tintero, pero prefiero que, si realmente queréis saber algo más del viaje, nos lo preguntéis a mí y a Cheto. Estaremos encantados de contaros más si queréis saber más y de mostraros las fotos.
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24.10.08
El Caballo Rojo
Para hablar del "Caballo Rojo", hay que referirse a él utilizando las letras mayúsculas, sin temor de caer en la exageración, pues todo lo que de este lugar se cuente, es poco.

Situado junto a la Mezquita de Córdoba, en el famoso barrio de la Judería, un típico patio cordobés, adornado profusamente con flores multicolores y plantas de verdes y brillantes hojas, nos saluda y nos presenta el lugar en el que vamos a vivir, quizás, una de las mejores experiencias gastronómicas de nuestra vida: "El Caballo Rojo".
"Quien viene por Córdoba y no pasa por "El Caballo Rojo", comete un pecado capital...", me comentaba siempre mi padre.
Al principio, consideraba su comentario como una exageración de las gordas, pero cuando fuí al sitio en cuestión, tuve que tragarme mis palabras; y es que mi padre no exageraba.
Al margen de ser un sitio de calidad, y en la que los precios son un tanto elevados, debo decir que la atención que dispensan al cliente es exquisita, al igual que la comida que allí te sirven. Y es que, aunque pueda parecer lo contrario, los platos (además de estar bien presentados), están bien servidos (y bien cocinados). Saborear tales delicias, no es un placer, sino un verdadero deleite, que te obliga a cerrar los ojos para poder saborear mejor la danza de sabores que se aloja de inmediato en tu paladar.
Pero lo bueno de todo, se hizo esperar al final, como suele ocurrir con todo. Y es que, al finalizar nuestra cena, nos acercaron un inmenso carrito en el que podíamos apreciar más de 15 postres diferentes, entre: tartas, dulces, frutas variadas, etc.
Mi hermano, hombre de buen comer, parecía sumido en una nube de placer y tenía los ojos un tanto nublados. Ante su actitud, le preguntamos lo que le pasaba y nos respondió:
"Joder, es que de lo bien que estoy comiendo, voy a llorar de felicidad..."
Y es lógico. No era sólo la comida, ni el ambiente, ni el servicio... Era todo...
Sin lugar a dudas, cuando vuelva a Córdoba, volveré a pasarme por "El Caballo Rojo", cita obligada para todos aquellos que desean vivir una auténtica experiencia gastronómica con letras mayúsculas. Y es que, como dijo mi padre:
Situado junto a la Mezquita de Córdoba, en el famoso barrio de la Judería, un típico patio cordobés, adornado profusamente con flores multicolores y plantas de verdes y brillantes hojas, nos saluda y nos presenta el lugar en el que vamos a vivir, quizás, una de las mejores experiencias gastronómicas de nuestra vida: "El Caballo Rojo".
"Quien viene por Córdoba y no pasa por "El Caballo Rojo", comete un pecado capital...", me comentaba siempre mi padre.
Al principio, consideraba su comentario como una exageración de las gordas, pero cuando fuí al sitio en cuestión, tuve que tragarme mis palabras; y es que mi padre no exageraba.
Al margen de ser un sitio de calidad, y en la que los precios son un tanto elevados, debo decir que la atención que dispensan al cliente es exquisita, al igual que la comida que allí te sirven. Y es que, aunque pueda parecer lo contrario, los platos (además de estar bien presentados), están bien servidos (y bien cocinados). Saborear tales delicias, no es un placer, sino un verdadero deleite, que te obliga a cerrar los ojos para poder saborear mejor la danza de sabores que se aloja de inmediato en tu paladar.
Pero lo bueno de todo, se hizo esperar al final, como suele ocurrir con todo. Y es que, al finalizar nuestra cena, nos acercaron un inmenso carrito en el que podíamos apreciar más de 15 postres diferentes, entre: tartas, dulces, frutas variadas, etc.
Mi hermano, hombre de buen comer, parecía sumido en una nube de placer y tenía los ojos un tanto nublados. Ante su actitud, le preguntamos lo que le pasaba y nos respondió:
"Joder, es que de lo bien que estoy comiendo, voy a llorar de felicidad..."
Y es lógico. No era sólo la comida, ni el ambiente, ni el servicio... Era todo...
Sin lugar a dudas, cuando vuelva a Córdoba, volveré a pasarme por "El Caballo Rojo", cita obligada para todos aquellos que desean vivir una auténtica experiencia gastronómica con letras mayúsculas. Y es que, como dijo mi padre:
"Quien viene por Córdoba y no pasa por "El Caballo Rojo",
comete un pecado capital..."
comete un pecado capital..."
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