El futuro se siembra en el presente,de tal modo que nuestros actos actuales y pasados condicionan nuestro yo.
14.1.16
Años...
16.4.11
¿Qué es la popularidad?
La popularidad es la gloria en calderilla, según decía Victor Hugo. Aquella enfermedad del alma por medio de la cual queremos ser el centro de atención sin darnos cuenta de que paulatinamente se convierte en nuestro objetivo.
La popularidad es la enfermedad de la falta de confianza en uno mismo, es el deseo de ser aceptado, no tanto por lo que somos, sino por lo que hacemos.
La popularidad, es el camino hacia la soberbia, hacia ese punto en que nuestras metas y méritos propios se tornan en castillos de arena que no podemos percibir pero que, sin embargo, están ahí. En el momento en que situamos el propio interés por encima del crecimiento personal, en el momento en que vemos la mota en el ojo ajeno sin ver la viga en el nuestro; sólo en ese momento, en que nos parece que todo lo que hacemos está bien y lo que hacen los demás contrario a lo que pensamos (o a los resultados que nos hubiera gustado obtener), está mal. Sólo en ese momento, sabremos verdaderamente que padecemos la terrible enfermedad de la soberbia, de la autosuficiencia, de la altivez.
No pequemos de soberbios. Conformémonos con ser gentes sencillas, que prefieren disfrutar de los pequeños momentos de la vida.
¿Hace cuánto no contemplas un amanecer? Pero no un amanecer tras una noche de fiesta, sino una contemplación de la salida del sol, dibujando figuras sobre la superficie del mar. Un guiño a la nueva mañana, a la nueva vida...
Contentémonos con la sencillez, contentémonos con ser recordados por lo que fuímos y no por lo que hicimos para agradar a los demás. Contentémonos con ser recordados en el corazón de las personas por ser buenos, por ser humildes, no por ser altivos.
Conformémonos con ser nosotros mismos, siendo unos con la Naturaleza, esa gran desconocida que parece querer decirnos algo con sus actos.
6.9.10
La que se avecina, vecina!!!
La primera de octubre, Gestión Adminsitrativa en Madrid (o la segunda, puede ser cualquiera de esas dos semanas); y la última de octubre, Subinspección.
Stress-stress-stress...
Ahora viene todo: lo malo y lo bueno.
Lo malo: noches en vela y días interminables en biblioteca, clausura por un tubo, adiós a la vida social (excepto los viernes al salir de la academia).
Lo bueno: que ya viene el examen y puedo probarme. Que es eso lo que necesito realmente: probarme a mí misma, y demostrar que los conocimientos que he adquirido, realmente han servido de algo, que realmente ha servido el pasarme un verano entero renunciando a tantas cosas. Que realmente SÉ, que realmente PUEDO HACERLO Y CONSEGUIRLO.
Ojalá este año todo salga bien. Confiemos en ello.
Y es que es lo que quiero: que salga todo bien para no depender de nadie, para probarme a mí misma y saber que he hecho una carrera que me gusta (de hecho, me encanta el Derecho), y que puedo vivir de eso. Y es que hacer una carrera para nada, o empezar algo para luego no terminarlo, no es algo que vaya conmigo. Siempre he conseguido lo que me he propuesto, y esto no va a ser una excepción. Me cueste más o menos, lo conseguiré.
Y es que la PERSEVERANCIA es la CLAVE DEL ÉXITO. No hacer nada y esperar a que se resuelvan las cosas por sí solas, es el preludio del fracaso.
Me forjaré mi SUERTE y mi CAMINO.
HERE WE GO!!!
30.6.10
Para tí...
16.6.10
12 de Junio de 1982: 2010, 28 años
6.5.10
Hasta que volvamos a vernos, tito...
15.2.10
Vida opositora: Horario espartano
24.11.09
Llueve...
Tr
ato de trazar su recorrido con mis dedos, trato de seguir ese camino serpenteante que parece no querer terminar. Pero no consigo seguirlas...Exhalo el vaho, que empaña rápidamente el cristal y, como una niña, dibujo formas sin nombre con el dedo índice. Está frío. Hace frío. Tal vez sea la lluvia. Tal vez sea el viento.
De pronto, un trueno.
Desde pequeña, me han gustado las tormentas, pero siempre y cuando me encuentre dentro de casa, bajo techo.
Lentamente, me acerco a la chimenea y me cubro con la manta; esa manta de cuadros que lleva junto a mí desde hace tanto tiempo que siempre he creído en su existencia perpetua. Mis ojos se fijan en las rojas llamas, en el fuego que trata de calentar el ambiente.
Pero sigue haciendo frío.
Me acurruco un poco mejor. Así, encogiendo las piernas y torciendo un poco el cuello, pegándome a tí un poco más.
Más pegadita; contra más, mejor.
"¿Qué haces?"
"Sentir tu calor"
"¿Tienes frío?"
"Sí..."
Me gusta el frío, me gusta el otoño. Me gusta ver las gotas de lluvia a través de la ventana. Me gusta sentir la calidez de una buena hoguera, mientras el ambiente huele a castañas asadas.
Me gusta esconderme bajo la manta. Me gusta sentir tu calor.
Me gustas tú.
23.9.09
La Ley de Murphy del Colon Irritable
- Si algo puede salir mal, saldrá mal: Fíjate, hay por lo menos treinta servicios en la facultad. ¿Qué probabilidades hay de que todos estén estropeados a la vez? Pocas, imagino. Pues lo están...
- Todo lleva más tiempo del que usted piensa: Entro para una cosa rápida, que me dura media hora.
- En cuanto se ponga a hacer algo, se dará cuenta de que hay otra cosa que debería haber hecho antes: Tendría que haber ido al baño antes de salir de casa...
- Cualquier solución entraña nuevos problemas: Si me desplazo hasta otra facultad, seguramente, no aguante, porque los apretones son imprevisibles; donde te dan, te dan.
- Es inútil hacer algo a prueba de tontos, porque los tontos son muy ingeniosos: Por más que explique lo que me sucede, a nadie le va a parecer una respuesta lo suficientemente convincente, y no se van a dar cuenta de que se trata de una enfermedad crónica, sino de ganas de dar por saco.
- La naturaleza siempre está de parte de la imperfección oculta: Por eso somos lo que comemos
- La madre naturaleza es una malvada: Por hacer que responda a su llamada en tan incontables ocasiones
- Es imposible enseñar algo a alguien que cree saberlo: Creo que en este caso, no sería muy conveniente ponerme a enseñar mis honorables posaderas a nadie.
- Cuando se intente demostrar que algo no funciona, funcionará. (Esta ley es aplicable en viceversa): Si estoy estreñida y lo digo, se producirá el efecto contrario al instante.
- No puedes ganar más de 3 veces seguidas. (a menos que trates de demostrarlo): Nunca gano, pero bueno...
- Si te despiertas de buen humor, siempre habrá algo que vuelva malo el día: Es como el dicho "Qué día tan bueno hace!! A ver quién es el primero que viene a jodérmelo!"
- Si tienes tiempo de hacer algo, no estarás de animo y cuando estés de animo, no tendrás tiempo para hacerlo: Y si no, ya se encargará el Colon de que no pueda hacerlo.
2.9.09
Vacío...
Es el espacio infinito, el espacio desprovisto de cualquier presencia física...
Vacío...
Es el sentimiento que experimentas cuando te sientes aislado en medio de un mar de gente...
Es el sentimiento que experimentas al confundirte con las olas del mar...
Es la sensación que experimentas ante una puesta de sol, cuando piensas que el Universo te pertenece y el tiempo podría detenerse...
Vacío...
Sentir que no tienes nada cuando lo tienes todo...
Sentir que no sientes nada, cuando lo sientes todo...
Sentir que no te quedan más lágrimas por derramar, cuando aún sigues llorando....
El vacío que da la tristeza... El vacío que da la soledad... El vacío que da el adiós...
Vacío...
25.8.09
Escapar del dolor

A veces, viene bien dejar que las lágrimas fluyan en los momentos en que tu mente y tu corazón se encuentran en tal estado que es difícil mostrarse fuerte a "ex-puertas". A veces, cuando las palabras son sólo palabras, cuando esperamos ese abrazo que no llega, cuando necesitamos una demostración, un gesto de cariño que nos alce sobre toda dificultad... Cuando ese gesto no llega... A veces... necesito llorar...
Necesito escapar... Dejar que mi mente vuele, dejar que mis labios se abran... Expresarme sin temor a coacción alguna... Sentir que en este mundo existe un hueco para mí, que me pertenece exclusivamente... Necesito sentir que soy yo... Necesito sentirme...
Necesito no sentirme extraña en un lugar que se supone que conozco... Necesito sentirme arropada en medio de este calor, que más que calentarme, me enfría...
Necesito gritar... Zarandear a alguien... Necesito nadar hasta perder las fuerzas....
Necesito cerrar los ojos y dormir... Que toda esta mala racha sea sólo un sueño...
Quiero escapar... Escaparé, no hay duda... Pero mientras, tengo miedo. Miedo al hoy, pero no al mañana. Raramente, no conozco el mañana, pero no lo temo. Temo al día de hoy, al presente; temo a que todo este dolor que hoy siento acabe conmigo, que esto merme mi fortaleza.
No la mermará, lo sé. Pero mientras... es bueno llorar y derramar esto que siento.
Al fin y al cabo... soy humana... y siento... y pienso...
Me levantaré, lo sé.
11.6.09
En busca del libro soñado
Celia Gálvez de Montalbán se nos presenta, por vez primera, en el libro "Celia lo que dice", a la tierna edad de siete años, y a lo largo de sus páginas, podemos encontrarnos con una niña inquieta, imaginativa y con una manera un tanto peculiar de enfrentarse a las cosas. La infancia de Celia y la de sus hermanos (Cuchifritín, Teresina y María Fuencisla/Mila), se nos irá narrando a lo largo de otros tantos libros, hasta llegar al definitivo "Celia se casa", donde se narran los preparativos de la boda de Celia por labios de Mila, su hermana pequeña, de tan sólo ocho años.
Por increíble que parezca, en 1987 se publicó un nuevo ejemplar de la saga que había permanecido en el olvido durante más de treinta años; un libro donde se autora retomaba el personaje de Celia para narrar los horrores vividos en la Guerra Civil Española. Con el título de "Celia en la Revolución", su publicación se produjo gracias a la Editorial Aguilar en 1987, pero por razones que no alcancé jamás a comprender, el libro no se reeditó nunca más, y actualmente es considerado como un "objeto de coleccionista".
Baste decir que en todos aquellos enlaces donde se ponía a la venta dicho libro, su precio ascendía, por lo menos, a los 152€. Una barbaridad, si tenemos en cuenta que se trata de un libro; pero bien es cierto que, al ser imposible encontrarlo, es un precio que lo merece.
Recuerdo que, la primera vez que lo leí, fue con unos diez o doce años, y accedí al mismo gracias a la Biblioteca Pública, donde, extrañamente, poseían un ejemplar de tamaño tesoro. Recuerdo que lo devoré en un sólo día, y lo releí durante un mes entero, llegando a leerlo, por lo menos, en diez ocasiones.

Sinceramente, me impactó sobremanera, especialmente uno de los primeros capítulos, donde se relata la huída de Celia a su casa de Chamartín y, posteriormente, su estancia en una cercana guardería, para huir de los bombardeos que asolaban Madrid. Recuerdo, especialmente, una escena en la que una de las empleadas de la guardería, amiga de Celia, le narraba a la protagonista la imagen que habían vivido los niños del centro al presenciar, tras los muros de la guardería, la escena que a continuación os narro:
"Señorita, tras los muros del jardín hay unos hombres tumbados. Les entraban las hormigas por la nariz. ¡Qué risa!"
Una frase que, en su día, me sobrecogió sobremanera, ya que narraba cómo unos pequeños, de edades comprendidas entre los dos y los siete años, presenciaban la escena de unos hombres que, tras los famosos "paseíllos", acababan siendo fusilados tras los muros de alguna institución. Las descripciones sobre los horrores de la guerra, es francamente sobrecogedora...
Sin lugar a dudas, Elena Fortún sacrificó a Celia para hacernos llegar, por medio de sus palabras, los crímenes de un período de la Historia de España calificado como uno de los momentos más oscuros: una batalla de hermanos contra hermanos.
Un libro que sigo buscando y que, no os quepa duda, conseguiré algún día.
8.6.09
El Mago de Oz
Todo comienza con un asesinato: cuando la casa de Dorothy, arrastrada por el tornado, llega a la tierra de Oz, aplasta en su caída a la malvada Bruja del Este, librando de esta forma a la región de "Pequeñilandia" de la dictadura de la Bruja. Pero Dorothy, pese a la belleza de la tierra de Oz, desea volver a la desértica Kansas, junto a sus tíos Henry y Em. Sin embargo, tal como le comunica el Hada Buena del Norte, no hay nadie en la tierra de Oz que pueda cumplir su deseo, salvo el Gran Mago de Oz, que vive en la Ciudad Esmeralda. Para llegar a tan mágico lugar, habrá de recorrer un camino de baldosas amarillas, a lo largo del cual se encontrará con tres pintorescos personajes:
- El Espantapájaros, que ansía tener un cerebro.
- El Hombre de Hojalata, que ansí tener un corazón.
- El León Cobarde/Miedica, cuyo máximo deseo es tener valor.

El resto es historia...
Basada en la novela de Frank Baum, quizás la más famosa adapatación cinematográfica fuese la del año 1939, protagonizada por una joven Judy Garland que, pese a lo que pensasen los más acérrimos defensores de la cinta, contaba con 16 años en el momento de la filmación, y distaba mucho de la edad de la auténtica Dorothy retratada en las novelas de Baum. Igualmente, la película se centraba más en el aspecto meramente escénico, haciendo de cada escena un montaje musical que, en ocasiones, te deja con la boca abierta. Y no precisamente por su magnificencia o por la ingeniosidad de las canciones, sino por todo lo contrario. Aun así, es destacable la canción con la que Judy Garland abre paso a la trama, ganadora de un Oscar: "Over the Rainbow".
La película, tuvo una secuela en el año 1985. Lamentablemente, fue objeto de muchas críticas por los defensores acérrimos de la cinta de 1939. Con el nombre de "Regreso a Oz" ("Return to Oz"), se nos presenta a una Dorothy Gale que, lejos de ser la niña alegre y despreocupada que conocimos, es una pequeña traumatizada por las experiencias que le tocó viv
ir en la tierra de Oz; experiencias que nadie se cree y que le impiden dormir por las noches. Ante la actitud aparentemente extraña de la niña, su tía decide enviarla a un hospital especial (un manicomio, con todas las letras), para que, a base de descargas eléctricas, eliminasen esas fantasías de la mente de Dorothy. No obstante, una misteriosa niña la salva de la mesa de operaciones y la conduce de nuevo al país de Oz.Pero Oz ha cambiado notablemente... Para mal...
Igualmente, se introducen nuevos personajes, como el Rey Gnomo, la princesa Mombi, los rodadores (son los nuevos villanos); y, como nuevos amigos de Dorothy, Tick-Tock (el puto amo), Calabaza Jack y la gallina Bellina.
La película, pese a las críticas, sigue más el guión realizado por Baum en la obra original y, pese a ser más oscura que su predecesora, cuenta con escenas mucho más logradas y una trama bastante mejor hilada que la versión de 1939. Hay varias escenas destacables, como puede ser la escena en que la princesa Mombi elige una de las cabezas de mujeres hermosas que guarda en vitrinas (algo que, para la época, pudo parecer bastante lúgubre); y la escena en la que el Rey Gnomo va adquiriendo la humanidad que tanto ansía.

Es de destacar que se criticó mucho la edad de Fairuza Balk, que entonces contaba con nueve años de edad, a pesar de que, según los libros de Baum, era una edad más aproximada a la que contaba Dorothy, y no los 16 años de Garland.
Pero no podemos finalizar este post sin hacer mención a la serie anime de los años 80, que, con más de cincuenta capítulos, permaneció en antena durante tres temporadas, y no hizo sino una de las más fieles adaptaciones para televisión de la saga de Oz.
Y no podemos olvidar al grupo de folk-metal español, Mägo de Oz, que le hizo un sentido homenaje a la primera versión cinematográfica de la obra, con su videoclip "Hoy toca ser feliz".
Sólo recomendaros la segunda versión, "Regreso a Oz", por ser más fiel a la original y porque... ver a Tick-Tock en acción es memorable.
4.5.09
La "Bocca della Verita"
edin, en Roma.Se desconoce el uso inicial de la máscara marmórea, considerando diferentes hipótesis (todas ellas, válidas): desde su más que probable uso como fuente, hasta el no menos útil de cloaca (ello, debido a su cercanía con la llamada "Cloaca Máxima" de la capital del Imperio, sistema central de alcantarillado de la ciudad).
La leyenda sobre este monumento (y que se explica en la película) cuenta que quien miente pierde la mano al introducirla en la boca.
Su especial fama se debe, principalmente, a ciertos sucesos de tintes legendarios acontecidos allá por el siglo XI. Según cuenta la leyenda, el emperador Juliano el Apóstata, había cometido adulterio. La máscara, que formaba parte, hipotéticamente, del llamado Templo del Fauno, había de servir como base del juramento del emperador, quien debía reafirmar su maltrecha (e improbable) inocencia, jurando en la boca del fauno. No obstante, el demonio, haciéndose pasar por el Dios romano Mercurio, se escondió tras la misma y retuvo largo rato la mano de Juliano, haciéndole confesar ante todos su culpa como adúltero, y encomiándole a que incentivara la actividad comercial de Roma (no olvidemos que Mercurio era el Dios del Comercio).
No obstante, puede que la fama de la que goza hoy día sea debida, principalmente, a una película considerada hoy como mítica, protagonizada por una bellísima Audrey Hepburn y por Gregory Peck: "Vacaciones en Roma". Según se cuent
a (y está documentado fotográficamente, como adjunto), durante el rodaje de la cinta, ante la Boca de la Verdad, Peck quiso gastar una broma a su compañera de rodaje, basándose en la leyenda antes comentada. Así, ni corto ni perezoso, introdujo su mano en el interior de la boca, al tiempo que la escondía en la manga de su chaqueta. Al sacarla, su compañera gritó asustada, al ver que de la mano sólo quedaba un muñón; se dice que la frágil actriz de ojos almendrados tuvo una crisis de ansiedad ante semejante visión, y lloró amargamente. Entonces Peck, divertido, ni corto ni perezoso, sacó su mano, que había escondido previamente, ante la incredulidad de Audrey Hepburn.El director de la película, William Wyler no dudó un momento en meter la escena de la broma en la película al ver la reacción de Hepburn.
Sin duda, uno más de los muchos atractivos que esconde la Ciudad Eterna.
23.4.09
Momentos...
Hay momentos en que la fortaleza propia juega un papel fundamental... Momentos en que los ánimos caen en picado, como en una montaña rusa, y nuestra capacidad para ver el lado bueno de las cosas queda eclipsada, por un tiempo más o menos largo.
Es en esos momentos cuando el apoyo externo juega una baza fundamental... No el apoyo que queda sobreentendido en cualquier situación, sino el que se demuestra con los hechos y las palabras. Porque, a veces, una palabra puede cambiar el curso de la historia.
"Una palabra tuya bastará para sanarme..."
A veces pienso que, en determinados momentos, los demás no entienden esta situación, motivada por el agobio, el aislamiento (elegido) y por circunstancias extra-académicas que no vienen al caso, pero que pueden llegar a influir negativamente en el curso normal de los acontecimientos.
A veces, un determinado comportamiento ajeno, puede traer como consecuencia una caída; tal vez no por el contenido de las palabras, ni porque éstas lleguen con buena (la mayoría de las veces) o mala intención. En absoluto... La caída se produce por el cansancio del cuerpo y del espíritu, algo que a veces es incomprensible para aquellos que no viven en nuestro interior.
A veces podemos pecar de egocéntricos, de que en medio de nuestra situación de agobio prestamos oídos sordos a los demás, a sus vidas y logros personales, puediendo llegar a parecer que nos cubrimos con la fría máscara de la indiferencia y el pasotismo, que parece obviar tales hechos. Nada más lejos de la realidad...
Es, quizás, en esos momentos de especial flaqueza, cuando llegamos a valorar de forma superior los logros conseguidos por nuestros congéneres, tal vez más que aquellas personas que se encuentran ya sumidas en una cierta estabilidad en su vida diaria. La razón, es muy simple: valoramos el esfuerzo, pues estamos constantemente sometidos a tal rutina, la rutina del sacrificio y del esfuerzo diario, la renuncia, la incertidumbre...
Porque hay incertidumbre, y mucha... Tal vez más de lo que las personas lleguen a pensar o imaginar ... Hay sentimientos, y muchos...
Sentimos, pensamos... y queremos...
Por eso, tal vez, cuando nuestras fuerzas fallan, más que consejos, necesitamos comprensión... Una palabra de aliento, un: "tú puedes", "ánimo" y un "estoy orgulloso/a de tí"... No dejarlas sobreentendidas o como presencias fantasmales que nadie ha visto pero que todo el mundo sabe que están ahí, sino como manifestaciones reales.
Apoyo, cariño, comprensión...
Todo lo que el ser humano pide en momentos duros...
22.4.09
¿ En 4 años? Pendientes y pasadores...
Con esa pregunta, empezaba uno de los múltiples trabajos, más orientados al universo del cotilleo académico y personal que al del simple aprendizaje del idioma, que mi novio tenía que realizar para su clase de inglés.
Las consabidas preguntas de rigor, salieron a la luz: "Boda y niños".
Boda... Una palabra que, a pesar de su simplicidad, esconde un universo de significados de lo más variopintos; boda, es la culminación de una historia, la celebración de un contrato por el cual dos personas se "obligan" por ley a compartir un hogar, unos gastos y que, según la Iglesia Católica, se trata de una unión destinada a perpetuar la especie humana.
Boda... Una palabra que me da miedo, pero que a la vez me llena de ilusión. Pues algo así, supone la culminación de un sueño, de una historia, de un proyecto común que en nada tiene que ver con las ocasionales oportunidades de "experimentos de sexo ocasional de fin de semana".
Sin quererlo, recuerdo un acontecimiento que tuvo lugar, allá por el mes de febrero, en Viena.
En una mano, unos pendientes con caída de lágrima y con forma de estrella; en la otra, un pasador, también con forma de estrella. Reconocí las estrellas al instante: eran unas réplicas de aquellas que lució la emperatriz Isabel en el cuadro de F.X. Winterlhalter.
Le miré sin comprender. Él, con esa sonrisa pícara y traviesa que tan bien conozco, con sus ojos oscuros y reidores, me dijo a guisa de explicación:
"Pensé que eran los pendientes y el pasador adecuados para una novia..."
Mi tez, roja como la grana. Lágrimas en mis ojos...
"...y espero no tener que esperar demasiado para vértelos puestos..."
No terminó de hablar, pues caí en sus brazos, llorando a consecuencia de la emoción, deseando que aquel instante no finalizase nunca, al tiempo que los curiosos nos miraban intentando indagar el motivo de aquella escena tan tierna. Y es que fueron más los besos, más las risas y más los abrazos que el propio deseo de quedarnos allí.
Y sigue siendo un deseo común, una asignatura pendiente, el cúlmen de esta historia que iniciamos allá por julio de 2005 (aunque, por lo que hablamos, parece haberse iniciado mucho antes de aquella fecha).
¿La cita? Tal vez antes de lo que muchos de vosotros pensáis...
La segunda cuestión, es de sobra obligada: Niños...
Asignatura pendiente que, por ahora, seguirá estándolo. Por lo menos, hasta dentro de... ¿cinco años?
24.3.09
Duele...
Duele porque siento... siento porque me duele...
Duele sentirse sólo... duele que no estén para tí... duele estar para todos...
Doy... doy mucho... tal vez más de lo que imaginéis... Tal vez más de lo que creáis...
Pero no doy con grandes muestras... No doy de cara al público... No doy exaltando mi vida y milagros...
Doy en la sombra... doy en el silencio...
Y en el silencio permanezco... en el silencio me duelo... en el silencio lloro...
¿Vale la pena llorar? Puede que no... Puede que no merezca la pena llorar... puede que no valga de nada lamentarme... Pero llorar ayuda... ayuda a desahogarme... ayuda a descargarme de este lastre que llevo conmigo...
Y es que a la hora de la verdad, en medio de todo dolor, estaremos sólos... Por más palabras bonitas que digan lo contrario...
Hoy siento... Hoy me duele... Hoy lloro...
El mayor dolor es el que se sufre sin testigo... No hay duda...
23.2.09
No lo sé...
No sé cómo ayudarte, no sé a quién acudir, no sé hacia dónde mirar...
Sería muy fácil retirarme, sería muy fácil obviar los acontecimientos que ahora se tornan oscuros. Sería muy fácil cerrar los ojos, evadirme de esta realidad que ahore se me antoja amarga, dolorosa, cruenta. Esta realidad que no es sólo tuya, que es mía, pues yo soy tú; esta realidad que es parte de nuestra vida, de nuestro entorno...
Esta realidad que tanto te está mermando... Está realidad que tanto mal está haciendo...
No sé cómo ayudarte, Dios sabe que no lo sé; sencillamente, no lo sé...
Sólo puedo estar a tu lado, decirte que "te quiero"... Estar contigo... Sencillamente, estar contigo...
19.2.09
Viena
Por fin volví de Viena.
De vuelta a la realidad, despertando de un sueño del que jamás hubiera querido despertar, pues son tantas las maravillas que mis ojos contemplaron, tantos los momentos vividos y tantos los instantes... que casi lloro de emoción al tratar de evocarlos.
Las palabras carecen de sentido y se tornan vacías al tratar de evocar imágenes que quedaron clavadas a fuego en mi alma. Jamás podría describir con palabras aquello que mi corazón albergará como los momentos más deliciosos de mi vida.
Y es Viena... por siempre, Viena...
17.2.09
Viena, Día 1: La llegada. Pasos y sonrisas
En mi caso, el billete era de ida y vuelta, aunque a día de hoy tiene claras expectativas de que pueda repetirse; tal vez por un período de tiempo mayor al que hemos gozado, pero todo dependerá de los acontecimientos venideros.
Un viaje que tenía un mayor aliciente por la sorpresiva posibilidad de montarme, por primera vez en mis casi 27 años de existencia en el mundo, en un avión. Y no una vez, sino cuatro.
Quizás, todos aquellos que han sufrido en sus carnes un vuelo de casi cuatro horas de duración (Málaga-Madrid, 60 minutos; Madrid-Viena, 2:50 horas), se dejen llevar por ese relativo cansancio que todo viaje largo ocasiona, más en el cuerpo que en el alma, obviando tal vez por unos minutos preciosos las razones que los llevaron a emprender un largo viaje. Olvidan que sus ojos contemplan un espectáculo visual mucho mayor que el que jamás hubieran imaginado, dejándose cegar por las esperanzas de llegar a encontrarse, más pronto que tarde, con un cómodo colchón en el que descansar sus fatigados huesos.
No fue éste nuestro caso...
Y es que, atónitos, pese a la oscuridad que envolvía la ciudad imperial, nos dejábamos deslumbrar por la magnificencia de los edificios, grandiosos en todo su esplendor; por la luminosidad de sus calles, por el encanto del Danubio que, lejos de ser aquel río azul que Strauss nos dibujó de forma romántica en sus valses, reflejaba unas estrellas que parecían ser el vivo reflejo de mis ojos.
Nuestros pasos resonaban fuertemente en unas calle
s parcialmente vacías, unas calles por las que apenas paseaban unos pocos transeúntes que, amablemente, nos indicaban el camino a seguir para llegar a nuestro hotel, situado en la Margaretstrassen nº 53, a tan sólo diez minutos del centro de la ciudad. El inglés, esa lengua universal que había considerado parcialmente inútil en mis primeros años de existencia, me dio la clave para entenderme con aquellos que, pese a expresarse en una lengua para mí desconocida, como es el alemán, se ofrecían a prestarnos su ayuda desinteresada.Sonreímos. Ellos nos sonreían.
Fue en ese momento, y en otros muchos que se sucedieron, cuando entendí algo que muy pocas veces nos paramos a pensar. Por encima de toda comunicación, hablada o escrita; por encima de toda lengua, de toda canción o melodía; por encima de todo eso, existe un lenguaje universal que se yergue como llave que abrirá todas las puertas que podamos encontrarnos, la llave auténtica que determinará nuestra vida...
La comunicación universal de la sonrisa.
Y es que, a lo largo de nuestro viaje, la sonrisa ha sido la principal protagonista; la sonrisa de esa ciudad situada en el norte de Europa en la que, pese a las bajas temperaturas y a los pequeños copos de nieve que nos saludaban cada mañana, encontré una calidez con la que nunca hubiera podido soñar.
Sentaos a mi alrededor, poneos cómodos, dejad volar vuestra imaginación si queréis, pero prestad atención al sonido de mi voz, que ansía transportaros a tierras lejanas, a esas tierras de mis sueños. Quizás mis palabras carezcan de la belleza o la musicalidad que la narración mereciera; quizás carezcan de una magnificencia que sólo es posible vislumbrar a través de los sentidos; quizás no sea digna de describir con palabras aquello para lo que aún no se ha inventado el perfecto calificativo.
No obstante, lo intentaré...
Sentaos, escuchad... El viaje comienza...