5.12.08

Atentados contra la vista

Ayer, cuando íbamos paseando, contemplábamos anonadados la presencia de ese "amigo del dinero" en la casi totalidad de los escaparates, un atentado contra la vista vestido de rojo que amenaza con colarse en nuestros hogares la noche del 24 de diciembre (en el mío, no, desde luego).

Y es que comienzo a pensar: vale, que el rojo es un color muy bonito; de hecho, es uno de mis colores favoritos, pero, ¿es que acaso no ven que el GP lo utiliza para dar el cante? ¿Para atraerse a las masas, a la población con lo llamativo del color y así conseguir sus oscuros propósitos?

Creo que me estoy replanteando muy seriamente comprarme un muñeco de vudú del GP y hacerle pasar una Navidad INOLVIDABLE e INSUFRIBLE, para que así no le queden más ganas de volver a incordiar.

Al menos, este año estoy viendo más Reyes Magos trepando por los balcones (aunque me gustaría más verlos subidos en sus camellos), así como también disfraces de Rey Mago en las tiendas, algo que ningún año antes que éste había visto. Eso es una muestra clara de que la población, lejos de rendirse al imperialismo consumista del GP, está dejando que los Reyes Magos avancen con paso firme, pero seguro, para convertirse en los verdaderos Magos de la Navidad. Y eso es algo que me llena de orgullo y satisfacción.

Porque en eso consiste la genialidad: en avanzar sin hacer ruido, pero conservando ese estilo.

Lo que se hace a ojos vistas, como el GP, no sirve más que para ponerte en ridículo. Y si te ríes encima de forma estúpida ("Ho, ho, ho!!!"), lo único que haces es demostrar que eres un imbécil. Es mejor que cierres la boca y parecer que eres tonto, a que hables y confirmarlo.

He dicho!!!

¡¡¡VIVAN LOS REYES MAGOS!!!
¡¡¡MATEMOS AL GORDO PEDÓFILO

VESTIDO DE ROJO!!!

1 comentario:

Diego dijo...

Yo creo que el ponerse el traje rojo no es para llamar la atención.

Yo creo que todos los años intenta robar ropa pero no hay de su talla, porque es enorme, y se tiene que conformar el disfraz que le robó a un mendigo una vez.

Es más, si se lo robó a un mendigo, lo hizo porque era de su talla y además porque es daltónico, pues tanto alcohol le ha dejado tocado el cerebro.

Aunque bueno, eso no es cosa nueva. Ninguna persona en su sano juicio se metería por las chimeneas para partirse las piernas...