7.2.08

Los Tudor vs. la otra Bolena

Por lo que parece, en los últimos tiempos ha vuelto a cobrar importancia la vida de una estirpe anglosajona marcada por la tragedia, las intrigas, las conspiraciones y la sexualidad. Me refiero, claro está, a los Tudor, aquella dinastía de reyes anglosajones que cobró su mayor fama de la mano de monarcas tan inteligentes como controvertidos como pudieron ser Enrique VIII e Isabel I, la "Reina Virgen".

Y no hablo sólo de esa serie de televisión cuya primera temporada ha finalizado con notable éxito y ha cosechado bastantes premios; no, señores: hablo de toda una serie de producciones.

Ya en los sesenta, comenzaron a realizarse una serie de películas en torno a la figura del siempre inefable Enrique VIII, monarca caracterizado por sus frecuentes cambios de humor, opiniones más o menos dispares, y caprichoso por naturaleza. Y es que Enrique VIII, que no distinguía entre amigos y enemigos, fue famoso por una serie de hechos que le hicieron granjearse la fama de "sanguinario" e "irracional":

1) En primer lugar, destaca su separación de la Iglesia Católica Romana, por el simple hecho de que la Iglesia le impedía el divorcio de su primera esposa, Catalina de Aragón, para casarse con su amante, Ana Bolena.

2) La facilidad que tenía para deshacerse de amigos y esposas, asesinándolos, condenándolos a muerte bajo falsos testimonios (adulterio, incesto, traición, etc), o incluso repudiándolas (como fue el caso de Catalina de Aragón).

3) Llegó a contraer matrimnio en seis ocasiones, siendo famoso igualmente por un sinnúmero de aventuras amorosas que mantuvo con damas nobles (y no tan nobles), así como por la gran cantidad de hijos extraconyugales (llamados por él mismo "bastardos"), que engendró.

No obstante, fue de su relación con Ana Bolena de donde siempre se han escrito innumerables ríos de tinta. Y es que la joven, hija de Thomas Boleyn, inspiró en el ya curtido monarca una pasión que, en sus inicios, no se vió correspondida. Quizás fuese debido al hecho de que Ana, al principio, estaba prometida con el joven Harry Percy, hijo de una familia de noble abolengo, aunque de menor linaje que la suya propia; esta relación finalizó porque Enrique, deseoso de retener a Ana para sí, concertó el inmediato matrimonio de Percy con una dama de más edad.

Al principio, Ana actuaba de forma recelosa con respecto al monarca, rechazando en todo momento las insinuaciones sexuales del cada día más apasionado monarca. Quizás, la reticencia de la joven fuese debida a que el rey, hacía ya algunos años, tuvo como amante a su hermana mayor, María (cuya relación con Enrique se inició cuando ésta tan sólo contaba catorce años); de dicha relación, dicen las malas lenguas que nacieron dos hijos (uno, según la hipotética versión oficial). Ana, al contrario que su hermana, era mucho más ambiciosa, y no quería quedar solamente relegada al papel: no quería que los hijos que tuviese con el rey fuesen bastardos. Ella quería más: quería la corona. Y lo consiguió, una vez Enrique provocó un cisma entre Inglaterra y Roma, dando lugar a la fundación de la Iglesia anglicana. Aunque con el tiempo, parece que Ana llegó a sentir un cariño especial por Enrique.



De la relación tumultuosa entre Enrique VIII y Ana Bolena, nacieron: la futura reina Isabel I de Inglaterra (famosa por haber llevado a Inglaterra a la llamada Edad de Oro); un niño muerto (Eduardo Tudor) y un aborto (Enrique Tudor). A partir del nacimiento de los dos malogrados niños, Enrique VIII pensó que su relación con Ana se encontraba maldita desde el principio, por lo que comenzó a distanciarse de la joven reina, hasta casi llegar a repudiarla. En esa época, comenzó su relación con Jane Seymour.

El trono no le duró demasiado a Ana: fue condenada a muerte por decapitación en 1536, acusada de adulterio (argucia que inventó el rey para deshacerse de ella).

Existen varias películas que hablan sobre esta conocida y ya histórica relación, en la que la pasión a veces se entrecruza con la violencia;ya que, si controvertida fue la personalidad de Enrique VIII, no menos fue la de Ana Bolena y su hermana María, que en múltiples ocasiones mostraron su fuerte carácter y sus aspiraciones a la corona. Podríamos decir que las más representativas superproducciones y dramas televisivos que podemos encontrar sobre esta historia, son las siguientes:

1) "Ana de los mil días", película protagonizada por Richard Burton en el papel de Enrique VIII y Genevieve Bujold, en el papel de Ana Bolena. Narra la historia completa, desde que Enrique conoció a Ana, hasta que ella fue condenada a muerte y decapitada. Se trata, más bien, de una especie de flash back,puesto que la película comienza con una escena en la que Enrique VIII se encuentra en su despacho, firmando diversas sentencias de muerte, hasta que llega a la de Ana. Es entonces, cuando comienza a recordar su historia juntos. La película finaliza con la firma de la ejecución y la decapitación de Ana.





2)
"Los Tudor", la serie de la BBC que tanto éxito está cosechando. En ella, se nos muestra la fuerte pasión amorosa desatada entre Enrique y Ana (no, no los de la gallina Coco-Guagua XD) y las ambiciones de ambos en el plano político y económico. No obstante, y a pesar de una genial puesta en escena, un vestuario más que conseguido y unos actores con un físico más logrado que su propia actuación, la serie me parece un "suceder de forniqueos sin sentido". Cualquier excusa es válida para chingar... ¬_¬ UUU En fin, lo bueno, es que hay que reconocer que la historia narra los tumultuosos primeros años de Enrique VIII en el trono, cosa que, en cuanto a ambientación histórica, está mucho más que lograda.


3) Y la más reciente, a falta de pocos días para su estreno, se trata de "La otra Bolena", protagonizada por Eric Bana (Enrique VIII), Scarlett Johansson (Mary Boleyn/María Bolena) y Natalie Portman (Anne Boleyn/Ana Bolena). En la misma, se cuenta el enfrentamiento de las dos hermanas Bolena por la pasión adúltera que ambas sienten por el monarca. Intrigas palaciegas en una época en la que la pasión y la lucha de los sentidos se entretejían con las guerras y las conspiraciones. La lucha de dos hermanas por el amor de un hombre... La cita: el 29 de febrero.




En fin, poco más que puedo contar del tema, salvo que...


TENGO QUE VER LA PELÍCULAAAAA!!!


N.A.: Por cierto, al ver maromazos como Eric Bana y Jonathan Rhys-Meyers interpretando a Enrique VIII, y luego ver el retrato del susodicho, gordo, seboso y asqueroso, me quedo: "Dios, la realidad no es en absoluto como la ficción; sin duda, en este caso, me quedo con la ficción" XDDDDDDDD

4 comentarios:

Diego dijo...

La máxima expresión de poder divino de la monarquía se la lleva este hombre, renegando de la Iglesia y haciéndose él sumo pontífice para so goce y disfrute ¡Olé! ¡Olé sus huevos de sangre azul!

Y sobre la última peli... Yo también tengo ganas de verla por ver al Increíble Hulk liándose con la Princesa Amidala ¡morbo! xD

Gurgury dijo...

Lo mejor de la serie chingona es que nos demuestra que Enrique VIII no pudo ser más tonto (aunque se le podía perdonar porque...ejem, que culete, weno), en vez de tener una esposa oficial y un harem de amantes; el muy... se dedicó a crear enemistades entre los diversos reinos europeos.
Pero yo Catalina de Aragón hubiera promovido una guerra con los países católicos y le hubiera pegado una patada a Henry... Nadie se ríe de una cornuda

Mavichi dijo...

Bueno, eso de perdonar... XD Se le perdonará al de la serie, por ese culo bien puesto; pero el de la realidad, no parecía tener ese culo, sino el doble o el triple XDDDDDDDD

Antonio dijo...

Y anda que operísticamente no han dado nada de sí los Tudor, puff. La obra que se montó Donizetti sobre Maria Estuardo es bestial, con una escena entre la reina Maria y la reina Isabel que quita el hipo. La Estuardo está soberbia cuando le suelta a la reina virgen eso de "¡Hija impura de Bolena! ¿Y tú hablas de deshonor? ¡Meretriz indigna y obscena, caiga sobre ti mi vergüenza! ¡Vil bastarda, con tu presencia has profanado el trono inglés!". Vale que históricamente es un despropósito porque este encuentro jamás tuvo lugar, pero no veas el morbillo ver a dos reinas peleándose XD

En fin, la monarquía inglesa es un tema que siempre me ha interesado muchp. Me están dando ganas de empezar una serie operística dedicada a los Tudor en mi blog...

¡Un saludo!